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lunes, 8 de octubre de 2012

Descubre Kirios de Adrada con nosotras.






Hace tiempo la Bodega de Kirios de Adrada (Ribera del Duero) captó la  atención de Ginny, primero por llevar su apellido y segundo por la sobriedad y elegancia de la presentación de sus dos vinos estrellas: Noche y Todo. A cada cual mejor. Pero eso dejémoslo para más adelante.

Cuando iniciamos este pequeño proyecto, ambas no lo dudamos y quisimos probar sus vinos para incluirlos en nuestra tienda. Incluso nos pareció curioso que hablando con gente del barrio conocían esta bodega y nos recomendaron hablar con ellos.

Tras contactar con ellos, nos invitaron a conocer su bodega, elaboración y catar todos sus vinos (los que tiene en su web y otras joyitas que elaboran en pequeñas cantidades). Una visita inolvidable que os relatamos a continuación.

Un miércoles de octubre, un día soleado y de buena temperatura salimos de Madrid dirección Burgos. El camino fue fácil, en parte gracias al GPS del móvil. Una vez ya en Adrada de Haza, con lo pequeñito que es el pueblo ¡Nos perdimos! Pero bueno, es lo típico que vienes de ciudad y tienes el chip puesto de la gran ciudad. No fue nada complicado retomar el camino y encontrar la bodega, en lo alto del pueblo con unas vistas envidiables de todo el valle y sus cerros. ¡Gracias a Maite y a los vecinos del pueblo por sus indicaciones!



La entrada de la bodega esta preciosa, con un jardincito, con una fuente y flores. Estaban aun montándolo pero desde luego tiene muy buena pinta, y la entrada está muy cuidada.

Jesús nos recibe amablemente, le pillamos justo preparando la despalilladora para cuando lleguen las uvas de la vendimia – donde se encuentra Maite, su mujer-. Nos cuenta como se elaboran allí los vinos. Todo es natural, no hay química en ninguno de sus procesos. En sus vinos se puede ver porque no clarifican ni filtran. Cada parte del vino es fundamental para su carácter y su desarrollo. Nos cuenta como a principios de la crisis la bodega sufrió un pequeño traspiés, y quebró. Pero como el ave fénix, resurgieron de sus cenizas para empezar de nuevo hace unos pocos años sacando a la luz sus dos vinos estrellas. Nos enseñó el cuarto de barricas, una bodega subterránea donde reposaban las barricas nuevas y botellas ya en el último proceso de redondeo del vino en botella. Tras esta visita de escaleras francesas abajo, salimos para ir a un recién descubierto escondite que estaban remodelando y mejorando para almacenar más barricas: una antigua bodega subterránea a la ladera de una montaña que descubrieron un día de invierno, tras una nevada. Empezaron a picar y se encontraron con unas escaleras que iban hacia unas galerías que se escondían tras un montón de piedras y arena, levantado a modo de muro natural.



Las vistas desde la bodega son impresionantes, por una lado se ven los tejados del pueblo de Adrada de Haza, y por otro lado, se ve el valle con los cerros al fondo. Una vista impresionante que con el día que hacía daban ganas de no moverse de allí.

Jesús nos invita otra vez dentro, unas pequeñas escaleras situadas a la derecha de la entrada, al salón de catas con una mesa alargada de madera y unos ventanales que dejan pasar la luz del día. Este es el momento que hemos estado esperando varios meses. Empezamos Ácrata Primavera. Nos comenta que el Ácrata de Otoño se ha agotado y no podremos catarlo hasta que no salga la nueva añada. Luego pasamos a Ácrata Verano, y de ahí a los dos tintos: Noche y Todo.

Mencionar muy especialmente que los vinos que más gustaron a las cuatro personas que estábamos allí fueron el Ácrata Primavera, que fascinó a todos, más aún teniendo en cuenta que dos de las personas allí presentes son poco amantes del vino blanco. Un vino distinto, hecho de uvas poco habituales en la zona, pero autóctonas, como son la Albillo y la Pirulés (Vino de la Tierra de Castilla y León). También el tinto de la D.O. Ribera del Duero, Todo.  Pero en definitiva, son todos grandes vinos, vinos elegantes que sorprenden que sean de agricultura y elaboración ecológica, lo que pone en relieve que el fruto de la tierra y el buen gusto del bodeguero son muy importantes a la hora de elaborar el vino. Un gran acierto tenerlos, beberlos, disfrutarlos y apostar por una bodega que cree en los métodos naturales para elaborar sus caldos.


Aquí una breve cata de cada uno de ellos:

Ácrata Primavera- recuerdos a pastelería y manzana, muy equilibrado con toques minerales. Lo describimos como “una sidra sin burbuja”. Muy rico, fácil de beber e ideal para las festividades navideñas que se aproximan.  PVP: 15,73€

Ácrata  Verano- rosado. Fresco con toques herbáceos y salados (de la tierra). Retrogusto balsámico. Un rosado distinto, bien conseguido. PVP 9,83 €

Noche- tinto, intensidad media-alta, frutos rojos, vainilla, buen tanino. Fresco. Potente y maridaje ideal con cualquier plato español: fiambre, pan con mantequilla y mermelada, guisos, carnes rojas ¡Lo que le eches! PVP: 21,24 €

Todo- tinto, de un precioso color mora, intensidad alta vino muy elegante, con recuerdos a moras, buen tanino, toques balsámicos. Retrogusto tostados y vainilla.  Gran vino de grandes ocasiones... o no tan grandes... PVP: 31,46€

El día acabó con el descubrimiento de que significa Adrada, que según nos contó Jesús era probable que fuera de origen celta y significase “La Adorada”.

Terminamos nuestro periplo por tierras burgalesas con una visita a Aranda de Duero (a menos de 20 kms), comiendo morcilla burgalesa y lechazo, en uno de sus restaurantes que previamente nos habían recomendado via Twitter, “El Ciprés”.  El día fue perfecto.

Esperamos repetir y seguir disfrutando de estos grandes vinos.



lunes, 7 de mayo de 2012

Restaurantes en Madrid: un extraño entre la multitud.

La Dehesa- Madrid.


A pesar de llevar toda una vida recorriendo distintos restaurantes de mi ciudad natal, siempre encuentras un sitio que te sorprende- para bien (como el que aquí nos ocupa) o para mal (pocos pero los hay).

El otro día nos fuimos de celebración por el día de la madre. El restaurante es uno de estos de barrio, conocido en la zona pero que no pasa de ser uno de tantos en la ciudad. Y este post no lo estaría haciendo sino fuera porque tenía una bodega aunque no muy extensa desde luego, muy bien seleccionada. Grandes vinos a precios increíbles.

El restaurante en la avenida madrileña del Mediterráneo es uno de esos bares que se pierden entre local y local. La comida buena y a muy buen precio. Un restaurante llevado por chinos pero con comida española de siempre. Combinación extraña pero muy acertada. Quién se esconde detrás no lo sé. Pero chapeau por el dueño y dirigente de este restaurante.

El vino que tomamos esa noche fue un blanco: Pazo San Mauro 2010, Albariño. Fresco, frutal, con toque salino y equilibrado. Buen acompañante de esas gulas al ajillo tan ricas que me tomé, y el emperador a la plancha. Una auténtica maravilla y una gran noche. (Precio de la botella: 16 €).

Pazo San Mauro 2010 - Rias Baixas.



Tiene 2 menús de noche: uno de 11,50  y otro por 14,50.


Las gulas incluidas en el menú de 14,50 5

Un restaurante que al contrario de lo que podais pensar, os sorprenderá. Si pasais, y lo veis, echadle un vistazo y ya me contais.  Su web:  www.grupoladehesa.com




-Ginny