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lunes, 15 de octubre de 2012

Cuando las mujeres cogen el toro por los cuernos.2ª parte.


Hace unos días os presentábamos una bodega femenina que elaboraban vinos de D.O. Toro. Entonces, os presentamos un vino muy bien equilibrado que haría las delicias de cualquier persona que le gusten los vinos potentes pero muy equilibrados en donde todo está bien integrado.

Hoy os presentamos su vino Crianza, el siguiente en escala de esta bodega. Cuando pruebas el joven te da miedo que el vino crianza suyo se les haya ido de las manos, que se hayan descuidado, que lo que empieza bien, acabe mal. Por fortuna, este no es el caso.  Catamos este toro junto a otro toro de órdago, Sofros. Se parecen pero no son iguales, frutales y buenos, cada uno tiene su estilo y su porque. El de las chicas de toro, es un  crianza, potente, fresco y frutal pero fino y muy elegante. Un toro distinto, con un toque distinto. Solo quien lo prueba entender esta palabras.

Ficha de cata

Elías Mora Crianza 2009

D.O. Toro
Variedad: Tinta de Toro
Bodega: Elías Mora
Precio: 12,66€ (en Vinuranto)
Color: rojo picota con ribetes fucsias y ligero toque ámbar.
En nariz recuerdos a tostados, pastelería,fresco, manzana roja, fruta escarchada, roscon de reyes, anis, almendra con un toque a vainilla.
Se va abriendo según se oxigena
En boca es ligero, fresco y dulce, con un un tanino dulce al final, un retrogusto medio-largo fresco y dulce con un toque amargo,  un vino fino y elegante.
Nuestro maridaje: arroz con pavo – recuerdos a frutos rojos y pastelería.
Panceta.


Si teneis algo que decir sobre esta bodega o vino, no dudes en dejarnos tus comentarios. ¡Este es el sitio!.

lunes, 8 de octubre de 2012

Descubre Kirios de Adrada con nosotras.






Hace tiempo la Bodega de Kirios de Adrada (Ribera del Duero) captó la  atención de Ginny, primero por llevar su apellido y segundo por la sobriedad y elegancia de la presentación de sus dos vinos estrellas: Noche y Todo. A cada cual mejor. Pero eso dejémoslo para más adelante.

Cuando iniciamos este pequeño proyecto, ambas no lo dudamos y quisimos probar sus vinos para incluirlos en nuestra tienda. Incluso nos pareció curioso que hablando con gente del barrio conocían esta bodega y nos recomendaron hablar con ellos.

Tras contactar con ellos, nos invitaron a conocer su bodega, elaboración y catar todos sus vinos (los que tiene en su web y otras joyitas que elaboran en pequeñas cantidades). Una visita inolvidable que os relatamos a continuación.

Un miércoles de octubre, un día soleado y de buena temperatura salimos de Madrid dirección Burgos. El camino fue fácil, en parte gracias al GPS del móvil. Una vez ya en Adrada de Haza, con lo pequeñito que es el pueblo ¡Nos perdimos! Pero bueno, es lo típico que vienes de ciudad y tienes el chip puesto de la gran ciudad. No fue nada complicado retomar el camino y encontrar la bodega, en lo alto del pueblo con unas vistas envidiables de todo el valle y sus cerros. ¡Gracias a Maite y a los vecinos del pueblo por sus indicaciones!



La entrada de la bodega esta preciosa, con un jardincito, con una fuente y flores. Estaban aun montándolo pero desde luego tiene muy buena pinta, y la entrada está muy cuidada.

Jesús nos recibe amablemente, le pillamos justo preparando la despalilladora para cuando lleguen las uvas de la vendimia – donde se encuentra Maite, su mujer-. Nos cuenta como se elaboran allí los vinos. Todo es natural, no hay química en ninguno de sus procesos. En sus vinos se puede ver porque no clarifican ni filtran. Cada parte del vino es fundamental para su carácter y su desarrollo. Nos cuenta como a principios de la crisis la bodega sufrió un pequeño traspiés, y quebró. Pero como el ave fénix, resurgieron de sus cenizas para empezar de nuevo hace unos pocos años sacando a la luz sus dos vinos estrellas. Nos enseñó el cuarto de barricas, una bodega subterránea donde reposaban las barricas nuevas y botellas ya en el último proceso de redondeo del vino en botella. Tras esta visita de escaleras francesas abajo, salimos para ir a un recién descubierto escondite que estaban remodelando y mejorando para almacenar más barricas: una antigua bodega subterránea a la ladera de una montaña que descubrieron un día de invierno, tras una nevada. Empezaron a picar y se encontraron con unas escaleras que iban hacia unas galerías que se escondían tras un montón de piedras y arena, levantado a modo de muro natural.



Las vistas desde la bodega son impresionantes, por una lado se ven los tejados del pueblo de Adrada de Haza, y por otro lado, se ve el valle con los cerros al fondo. Una vista impresionante que con el día que hacía daban ganas de no moverse de allí.

Jesús nos invita otra vez dentro, unas pequeñas escaleras situadas a la derecha de la entrada, al salón de catas con una mesa alargada de madera y unos ventanales que dejan pasar la luz del día. Este es el momento que hemos estado esperando varios meses. Empezamos Ácrata Primavera. Nos comenta que el Ácrata de Otoño se ha agotado y no podremos catarlo hasta que no salga la nueva añada. Luego pasamos a Ácrata Verano, y de ahí a los dos tintos: Noche y Todo.

Mencionar muy especialmente que los vinos que más gustaron a las cuatro personas que estábamos allí fueron el Ácrata Primavera, que fascinó a todos, más aún teniendo en cuenta que dos de las personas allí presentes son poco amantes del vino blanco. Un vino distinto, hecho de uvas poco habituales en la zona, pero autóctonas, como son la Albillo y la Pirulés (Vino de la Tierra de Castilla y León). También el tinto de la D.O. Ribera del Duero, Todo.  Pero en definitiva, son todos grandes vinos, vinos elegantes que sorprenden que sean de agricultura y elaboración ecológica, lo que pone en relieve que el fruto de la tierra y el buen gusto del bodeguero son muy importantes a la hora de elaborar el vino. Un gran acierto tenerlos, beberlos, disfrutarlos y apostar por una bodega que cree en los métodos naturales para elaborar sus caldos.


Aquí una breve cata de cada uno de ellos:

Ácrata Primavera- recuerdos a pastelería y manzana, muy equilibrado con toques minerales. Lo describimos como “una sidra sin burbuja”. Muy rico, fácil de beber e ideal para las festividades navideñas que se aproximan.  PVP: 15,73€

Ácrata  Verano- rosado. Fresco con toques herbáceos y salados (de la tierra). Retrogusto balsámico. Un rosado distinto, bien conseguido. PVP 9,83 €

Noche- tinto, intensidad media-alta, frutos rojos, vainilla, buen tanino. Fresco. Potente y maridaje ideal con cualquier plato español: fiambre, pan con mantequilla y mermelada, guisos, carnes rojas ¡Lo que le eches! PVP: 21,24 €

Todo- tinto, de un precioso color mora, intensidad alta vino muy elegante, con recuerdos a moras, buen tanino, toques balsámicos. Retrogusto tostados y vainilla.  Gran vino de grandes ocasiones... o no tan grandes... PVP: 31,46€

El día acabó con el descubrimiento de que significa Adrada, que según nos contó Jesús era probable que fuera de origen celta y significase “La Adorada”.

Terminamos nuestro periplo por tierras burgalesas con una visita a Aranda de Duero (a menos de 20 kms), comiendo morcilla burgalesa y lechazo, en uno de sus restaurantes que previamente nos habían recomendado via Twitter, “El Ciprés”.  El día fue perfecto.

Esperamos repetir y seguir disfrutando de estos grandes vinos.



domingo, 15 de julio de 2012

Descubriendo La Mancha.


Recorriendo su carreteras, dirigiéndome hacia el sur cada época vacacional, es una ruta necesaria pasar por la ancha Castilla de La Mancha. Descubrir sus pueblos, sus tierraas y sus viñedos. Zona de tradición vinícola desde hace muchos siglos, con la mayor extensión de viñedos plantados. Mucho se puede contar de la historia de sus pueblos y sus gentes, de sus guisos tradicionales como las gachas, los quesos o los ajos  de Las Pedroñeras. Recorrer su historia por sus calles, castillos y plazas mayores. Merece la pena, pararse y observar la historia que la Mancha hoy nos quiere contar. Grandes literatos, nobles, señores e hidalgos se amontonan en la historia de la Comunidad Autónoma más extensa de España.
Uno de los viñedos al lado de la carretera

Una tierra de vinos, de tradición vinícola, donde ante se vendía a granel, y de excesos se abusó y crió mala fama. Hoy, las bodegas manchegas buscan abrir un nuevo mercado primando la calidad sin renunciar a un buen precio. Reinventarse y demostrar al mundo que lo allí se hace es merecedor de tomarse en cuenta, de hacer ver que ellos también hacen buenos caldos. De plasmar esa pasión y orgullo de sus tierras en un producto embotellado, que llegue al cliente final para demostrar que no sólo saben vender la uva a otras zonas vitivnícolas españolas y del resto del mundo.

Todo se torna de otro color cuando, por casualidad, encuentras la historia de La Mancha en una bodega tradicional y moderna que busca el cambio en la zona, busca la calidad y luchar por hacerse un hueco en nuestras vidas. Doble sorpresa es cuando descubres que la botella que te ofrecen tiene esa relación calidad/precio. Un vino apto para todos los bolsillos, y con un resultado apto para todos los paladares. Trabajan con tempranillo, syrah, cabernet sauvignon, verdejo, merlot, macabaeo y garnacha. Y aunque nosotras sólo probamos tres de sus vinos (tempranillo, reserva y clavelito-verdejo-) y su espumoso -verdejo-, quedamos altamente sorprendidas y encantadas con lo que vivimos hace tres semanas junto con otros afortunados a la degustación que nos invitaron nuestros amigos de Exclusivas Vevinter (@VEVINTER)

Los tres protagonitas: Tempranillo, Clavelito Verdejo y Reserva 2003
El camino que nosotras recorremos en busca de pequeños grandes vinos, se hace especialmente dulce cuando te cruzas con momentos, bodegas y vinos como éstos. Y da igual lo que hayas probado antes, lo que hayas vivido en estas tierras, vivir de cerca una de sus tradiciones y comprender un poco más lo que hacen, es vivir la vida de otra manera, conocer a la gente desde otro punto de vista.

Video Promocional de vinos de Castilla La Mancha

Seguiremos recorriendo esa gran tierra, en busca de pequeños tesoros. Seguiremos apasionándonos por descubrir esos nombres y hacer que formen parte de nosotras. No perderemos de vista a esa tierra, a bodegas como también Bodegas El Lagar de Muros (@ElLagarDeMuros), que esperamos conocer pronto.


Bodega El Lagar de Muros, recien inagurada


Un recorrido que se hará mucho más dulce, con una copa de estos (u otros) buenos caldos.

Ginny.

Catando Tempranillo de Bodegas Entremontes

lunes, 11 de junio de 2012

Blanco de Jesús Díaz: el blanco para las ensaladas.


¿Quién dijo que los blancos no van con ensalada?.

Alguna vez he escuchado que un vino blanco no va con ensalada, pero claro, como todo en esta vida, depende de qué blanco y depende que ensalada.... aquí os voy a presentar una combinación perfecta para el verano, fresquito y ligero, y con el que os aseguro disfrutareis  mucho.

El vino blanco de Jesús Díaz es un vino fresco, afrutado y con toques a flores. Un ligero toque amargo al final de lima, una perfecta combinación para ensaladas y arroces... Con la ensalada que nosotros nos tomamos hacia una combinación portentosa, un acompañante ideal para estos días de calor.

Deliciosa ensalada con delicioso vino


Otra opción muy apetecible:  vino ideal también para bajar a la playa. Con las patatas fritas que compramos en la playa, combinado con este vino fresquito y dulce, ideal para refrescarte y disfrutar de un buen vino, un buen blanco.

  

Blanco Jesús Díaz. 2011. D.O. Vinos de Madrid.

Ficha de cata 

Color: amarillo pajizo, limpio y brillante.

Nariz: manzana, pera, pastelería, uva madura.

En boca: dulce y afrutado, fresco, equilibrado. Postgusto largo y con toque a lima.

Con risotto de bacon: dulce frutal, buena acidez, y retrogusto ligero a lima.
Con ensalada: muy dulce, equilibrado y con un toque chispeante

El blanco de Jesús Díaz con Risotto de bacon


Ideal para: arroz, patatas fritas y ensaladas.


Elaboración:
Elaborado con la variedad malvar. Desfangado estático de los mostos de yema.


La bodega:
Bodega Jesús Díaz está localizada en un pueblo al sureste de la capital madrileña, asentado en una zona de tradición vitivinícola. Sus vinos están cuidados al detalle en cada proceso. Una visita a esta pequeña gran bodega bien merece la pena.

Bajada a la cueva
-Ginny.

lunes, 23 de abril de 2012

Un día de visita en los pueblos de Madrid



Bodegas Jesus Díaz.



A la entrada de la bodega
Finalmente se hizo realidad. Hemos visitado nuestra primera bodega. Bodegas Jesús Díaz  Espero que a lo largo de los años sigan otras muchas visitas, pero siempre recordaremos ésta de una manera especial.
Decidimos visitar una bodega madrileña para comenzar nuestro periplo ¿Por qué? Recuerdos de la infancia. Recuerdos de las antiguas cuevas donde se guardaban los vinos, de leyendas sobre túneles para esconderse y atacar en la Guerra Civil, todo muy emocionante y misterioso para la imaginación infantil.
Mereció la pena, vaya que sí. Colmenar de Oreja  es un típico pueblo madrileño de casas castellanas y plaza porticada que tiene muchas cosas para visitar. La bodega está situada a las afueras del pueblo y allí te recibe Consuelo Díaz Ocaña, descendiente de una larga estirpe de vitivinicultores. Es la única bodega de Madrid y de España que guarda las antiguas tenajas originales de hacer vino. Ahora, esos enormes recipientes se utilizan para los blancos, pero en un principio todos los vinos de la bodega maduraban allí antes de ser embotellados.
De la visita a las tenajas, donde también está el escurridero de uva, pasamos a la zona de maduración de los vinos tintos, donde estos reposan al calor, o al frío, de las últimas tecnologías. Allí también está la zona de embotellado y etiquetado de la bodega. Tras unas profusas explicaciones sobre la implicación de toda la familia en el negocio nos encaminamos hacia el tercer plato fuerte de la bodega. Las cuevas. Allí, en barricas, envejece el vino. La bodega era, antiguamente un convento de monjes y las cuevas, excavadas a mano, eran la antigua despensa, un lugar donde la temperatura y la humedad se mantienen constantes a lo largo de todo el año. El lugar ideal para madurar el vino.
Catálogo de Jesús Díaz

Esta bodega tiene un amplio catálogo de vinos, aunque no todos están disponibles. A la cata nos dirigimos con buen ánimo y ganas de probar. Un blanco fresco y estructurado, oloroso. Un rosado con cierta dulzura, ideal para verano, ensaladas, gazpachos y frutas. El tinto. No puedo hablar del tinto con propiedad. Recuerdo que al probarlo dije, sin pensar, “vino de Madrid”, y es que el vino de nuestra tierra tiene un sabor propio y una personalidad definida, pero yo no puedo entresacarla porque las palabras que vienen a mi cabeza no son, con cuerpo, afrutado y persistente, si no, tarde de domingo, suplemento dominical del Ya, el sol entrando por la ventana, el plátano a lado de mi plato, ese tipo de cosas que no sirven para definir un vino.
Vista de la Plaza Mayor
Tras unas compras, que podéis ver detalladas en el artículo de Ginny, salimos a buscar donde comer y decidimos ir a Chinchón.
Chinchón es una de esas localidades donde los madrileños nos vamos a comer los fines de semana nuestro cochinillo, nuestro entrecot, nuestro solomillo, nuestras chuletitas de cordero y demás platos “ligeros”.  Allí nos presentamos, aparcamos el coche y subimos la cuesta hasta la plaza mayor redonda de la localidad. Era un día laborable y no tuvimos problema en encontrar un lugar donde satisfacer nuestro apetito. El Restaurante Plaza Mayor, donde pudimos degustar un menú de buena calidad, sopa castellana, revuelto de setas, cochinillo, entrecot, solomillo de cerdo a la pimienta y el peor vino que yo haya probado. Le llamo vino porque de eso presumía en la etiqueta. Yo nunca bebo el vino con Casera, pero ni con eso creo que este mejunje hubiera estado aceptable. No es por nada pero cualquier restaurante de ínfima categoría en cualquier lugar de España sirve un vino de mesa mucho más digno que este. Menos mal que había agua. 
Vino que no has de beber. 

Salimos del restaurante para volver a casa, pero antes había que comprar algo típico de Chinchón. Como no bebemos anís decidimos comprar bollería y por pura casualidad dimos con La Segoviana, panadería sobre la que había leído en El Mundo ya que aparecía mencionada junto a Madre Hizo Pan de Los Molinos. Este es el enlace al reportaje sobre La Segoviana

Tras las pocas compras, que hay que cuidar la línea, volvimos a Madrid, contentos y llenos de buenas sensaciones. 




Pinos en Chinchón.

Nuria

Un paseo entre tenajas: Bodegas Jesús Díaz. Vinos de Madrid.


Últimamente mi vida esta lleno de primeras veces, consecuencia de introducirse en un nuevo mundo, y el deseo de conocerlo y profundizarlo te lleva a mil experiencias nuevas, días y felices jornadas junto a los que más quieres que nunca se olvidarán.

Tal jornada tuvo lugar el pasado martes 27 en Colmenar de Oreja (Madrid). Diez días antes habría llamado para reservar nuestra cita con una de las bodegas que se localizan en el sureste de la capital española, a unos 65 kms de distancia: Bodegas Jesús Díaz. Martes 27 de Marzo, 2012: 11:30 am.

A pesar de comenzar la mañana algo accidentada, saliendo tarde de casa, el camino que tomamos (por Perales de Tajuña) fue todo un acierto, y , a pesar de perdernos un poquito por el pueblo de Colmenar de Oreja, no llegamos con mucho retraso a nuestra cita con Consuelo Díaz Ocaña – nuestra guía, jefa de ventas, y bisnieta del dueño del fundador de la bodega- y el resto de las personas citadas ese día.

Parecía como una niña con zapatos nuevos. Me recordó a mi estancia en el colegio cuando me sentaba en primera fila para absorber lo máximo posible de la clase – y así poder aprovechar al máximo mi tarde de estudio ese mismo día-. Atendiendo y observando cada detalle: la sala de tenajas, los depósitos de cemento, de acero inoxidable y más tarde la gran sorpresa de esa bodega: unas cuevas donde tenían las barricas criando sus vinos, que datan del siglo XV. Un encanto especial, una singular bodega, con un encanto especial, un proceso artesanal, muy cuidado de principio a fin.

Después de un paseo por su historia, su trabajo y su familia, nos adentramos en lo que ellos denominan La Taberna, una pequeña tienda donde podemos encontrar productos tanto de la bodega como típicos de la zona o licores que llegan hasta el pueblo.  Ahí mismo, Consuelo nos guía hacia el comedor, situado en la parte trasera de la tienda, para degustar tres de sus vinos, acompañados por un delicioso plato de patatas.

La Taberna, acogedora tienda de la bodega


El primer vino que degustamos fue su blanco, recién embotellado (solo llevaba una semana embotellado). No sé si fue por tener el plato de patatas justo debajo de mi nariz, pero tras pasar por la fase en nariz, con una aroma muy dulce, pase a boca y la sensación era de tener una patata en la boca. Pero no me entendáis mal, una patata frita, como las que Consuelo nos había servido. Tal vez por su influencia, o tal vez no, me recordaba a unas patatas fritas dulces, saladas (en su punto de sal) y con cierto toque artesanal que pocas patatas hoy en día tienen. Un vino fresco, dulce y fácil de tomar. Con tan poco tiempo en botella es sorprendente su alta calidad. Desde luego, tiene un futuro prometedor.

A continuación, probamos un rosado.  Un rosado distinto de todos los demás. Con cuerpo, acidez y buen equilibrio. Da la sensación de estas probando un buen tinto, sino fuera porque la temperatura a la que se sirve es típica del rosado y no del tinto. Fresco, suave pero con cuerpo y potente. Gano muchos adeptos entre los que nos encontrábamos en la sala.

El blanco, el tinto y Heredad Torresano de Jesus Díaz


Y tras ellos dos, el tinto de Jesús Díaz. En nariz aromas  de frutos rojos maduros, en boca tonos frutales, fresco y persistente. Un vino madrileño que representa bien su terroir y carácter.

Acto seguido pasamos a la tienda, y a Nuria y a mí nos obsequiaron con un vino (el que más nos gustó de la cata), y compramos uno de sus vinos espumosos y el rosado, junto con un vermouth muy exquisito con una pinta tremenda...

Otros productos de La Taberna


La visita fue inolvidable. Una experiencia que me gustara repetir algún día.

El día acabó en Chichón, comiendo en uno de sus restaurantes de la Plaza Mayor, con un día soleada y precioso. Un día redondo e inolvidable, como los vinos de Jesús Díaz.

Bodegas Jesus Díaz
--Ginny


Aquí os dejo una vision distinta de esta misma visita, la de Nuria: http://saboresenelmundo.blogspot.com.es/2012/04/un-dia-de-visita-en-los-pueblos-de.html